Un año sin pasar por aquí

Por Luciana.

Hace un año que no escribimos nada en este blog. ¿Y qué más da? ¿Quién escribe todavía en blogs? Las viejunas, las analógicas, nosotras.

Durante todo este año nos pasó de todo, amigas. Intentaremos contarlo, de a poco, porque estamos hartas.

Sí, jóvenes, estamos bastante hartas del sector del libro, que es muy agotador, quita muchísima ilusión. Pero no la ilusión por la lectura, no: la ilusión por empujar la maquinaria del libro que es, sinceramente, cada vez más cuesta arriba y agotadora. Quien trabaja en el mundo del libro puede saberlo, pero es cierto que las simples mortales no lo saben.

Entonces, hemos decidido que quizás tengamos que educar a la soberana, que es la clientela. En definitiva, a nuestras lectoras, para que todo el mundo sepa ciertas cosas.

Es por eso que hemos desempolvado nuestro DESPELOTE en el toilette de damas, que es la portada de un fanzine que no existe. Hago DESPELOTE desde hace 26 años: desde el momento en el que mis profes de la universidad y el personal de mantenimiento se iban a manifestar en Buenos Aires porque les quitaban, no solo presupuesto, les bajaban los sueldos o no tenían material y no recibían, por ejemplo, ciertas ayudas de parte del Estado. Estoy hablando del año 2000, el año previo al corralito, cuando iba a la facultad con tres kilos de cemento, cuatro de arena, una carpeta de 50 × 70 cm…
Después de haber viajado dos horas en transporte público, tomando un colectivo, un tren y otro colectivo para llegar a la facultad, me la encontraba cerrada o con la noticia de que no había que clases… entonces me enfadaba y, como soy una persona iracunda, para no quedarme alojada en la ira me inventé el DESPELOTE como una forma de desahogo.

El DESPELOTE básicamente es la mitad de un A4 en el que cuento cosas sin nombrar a nadie, pero las denuncio en forma de chiste, que es lo único que sé hacer más o menos bien.

Luego de un 2025 insoportable, pensé que no me quiero quedar a vivir en la queja otra vez. Lo que voy a hacer a sacar el DESPELOTE versión Mundo del Libro.

A DESPELOTE lo pueden conseguir de forma pseudo gratuita en la librería. Hay ejemplares fotocopiados en papel amarillo tremenda en el mostrador. Lo de “pseudo” es porque hay gente maravillosa que me deja la voluntad para que lo pueda volver a fotocopiar porque les hace gracia, cosa que yo agradezco ya que jamás lo fotocopié en mi vida.

Y pienso: DESPELOTE igual es problemático porque si bien yo no menciono a nadie, quien se dé por aludida, podría cancelarme y hasta me echen del reino de Granada.

Entonces, digo: ¿y si recupero la “Bitácora de una librería que no va a la feria del libro”?
Y bueno, acá estoy.

La Bitácora básicamente empezó cuando íbamos a la Feria del libro. La última la escribí en 2022. Todos los días de Feria escribía una reseña, un recuerdo, unas anécdotas, o chascarrillos al respecto de cómo era la jornada feriante durante los 10 días. Que este año son 11. En la Bitácora contaré su precioso porqué.

Este año, como no vamos a ir a la Feria, la Bitácora parece que pierde interés o importancia. Sin embargo, intentaré tener una frecuencia en estos días de Feria que se vienen por delante.

¿Qué contaré? Bueno, los entresijos y las gallinejas de no estar en la Feria. Que, igual, no le interesa a nadie. O, al revés. Que el chisme no nos gusta, pero nos entretiene.